Tus acciones definen tu mundo.
Los mensajes implícitos de tus acciones son más importantes que la acción en sí.
Sabes que decir la verdad te fortalece, pero, cuando te enfrentas a:
- Un cliente molesto
- Tu novia te mira feo
- Tu hijo está triste porque no llegaste a tiempo a su presentación
Probablemente, tu primer pensamiento es:
¿Y ahora? ¿Cómo salgo de esta?
Y piensas en posibles soluciones:
- Se cayó el servidor
- No recibí el mensaje
- Esta tontera de celular no sonó
- Maldita sea le voy a matar a mi secretaria
- y la lista puede seguir y seguir
Cambia el patrón
¿Qué tal si empiezas a pensar distinto?
Te voy a dejar a ti el trabajo de evaluar si vale o no la pena.
Si te decides a hacerlo, aquí unas pocas recomendaciones:
- Sal del patrón: hay un término en inglés; loop; representa un patrón que sigue una y otra vez, que va en círculos constantemente.
- Estas situaciones son un loop: empezamos a sudar, mirar al piso y pensar ¿y ahora? ¿cómo me salvo de esta?; eso te mantiene encerrado, en su lugar, intenta esto:
- Interrumpe el patrón: haz algo loco, algo que te sorprenda, un golpe en el hombro, un zapatazo, un ruido extraño… algo que corte tu esquema mental. Que haga desaparecer los pensamientos que están en tu cabeza.
- Cambia tu posición física: así de simple, en serio: la emoción es producto del movimiento; si respiras profundamente y ves hacia arriba, el patrón cambia.
- Mira tu situación con perspectiva; lo más probable es que no pierdas a tu cliente o tu cuenta (bueno, en la mayoría de los casos), lo más probable es que tu novia te perdone y que tu hijo se va a poner feliz de verte… a la larga.
- Cambia un hábito: deja de pensar en excusas y enfócate en soluciones; ¿qué espera realmente tu cliente? ¿como compensar a tu familia? ¿cómo hacer de este un momento espectacular, a pesar de todo?
Vive en tus términos
No es fácil, pero, recuerda siempre que:
- Cuida tu fuerza, cuida tu confianza, en todo momento: son lo que realmente importa.
- Con cada mentira, pierdes tu confianza y tu fuerza.
- Aunque duela, aunque moleste dí la verdad.
- Fortalécete de a poco, empieza en donde se te haga fácil (¿tu hogar o tu trabajo?) dí la verdad en las cosas pequeñas, luego, seguirás a las grandes… pronto, tendrás la fuerza que hace falta para ser sincero siempre.
- Fortalécete en todo momento, en todo lugar.
Recuerda siempre: tú eres el dueño de tu vida.
Tú y nadie más.