Locuras de empresas

La energía y magia que fluye a través de las empresas por momentos pasa desapercibida, por momentos que la magia existe, pero ahí está y con cada experiencia relacionada con una empresa, podemos definir si sus negocios están dirigidos con pasión y energía o con una inercia asesina.

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No siempre la primera lección es la verdadera lección.

Tuve una situación que pudo haberme descontrolado, pero la verdad no lo hizo, gracias a la acotación de mi novia (ahora ex-novia…. este post ha sido borrador muuuucho tiempo) que se dedica a las relaciones públicas:

“Las personas que nos dedicamos a la comunicación somos ambiguas”

Déjame ponerte al tanto del contexto, para que así me entiendas cuando lleguemos a la situación:

Cuando aprendí de Jack Welch (gracias a su libro winning), que uno de los mayores secretos del mundo de los negocios es la honestidad: tener la capacidad de decir la verdad (por más fuerte o dolorosa que pueda ser), ya sea a:

  • Las personas que están a tu alrededor,
  • La gente que trabaja contigo,
  • Quienes son parte de tu empresa,

Decidí convertirlo en un código de conducta para mí y, aunque a veces lo olvido, hago lo posible por ser cada vez más fuerte y decir la verdad en todo momento a toda persona motivando en lo impresionante, presionando en lo mejorable, evaluando en lo negativo

Esta labor es un poco compleja porque requiere de un paso previo: mirarte frente a un espejo como realmente eres corregirte, sin engañarte. Solo así puedes tener la calidad moral para decir la verdad al mundo.

Requiere de bastante fuerza, a la final luchas contra la naturaleza humana: ser querido y aceptado.

Por otro lado, en lo positivo:

  • Logras reuniones hiper productivas,
  • La estrategia se reforma constantemente y
  • Las personas adecuadas ocupan el lugar adecuado,
  • Durante el tiempo que sea adecuado,
  • Sin crear falsas expectativas sobre futuros prometedores que no existen.

Entonces, mis interacciones con comunicadores, si se basaran en esta premisa, (por lo menos acá en mi ciudad), tendrían complicaciones; según la ex-novia mía, un comunicador nunca te va a decir que no está oyendo, o que no va a hacer lo que le pediste, siempre, en lugar de eso, te va a decir

si si ajá ajá,

En esos casos, como a los comunicadores les interesa muchísimo su reputación, lo único que hace falta es enviar un mail con copia a una persona con poder sobre ellos… así, lo que sea necesario se hará enseguida.

(Palabras de mi ex)

Nótese también que en el concepto de comunicador entran todas las personas que de una u otra manera tienen algo que ver con ese medio, dígase, marketineros, publicistas, relacionadores, etc.

(Lo que de alguna manera resulta una contradicción…. yo estudio marketing, soy marketinero…. y no ambiguo…. a la larga, es probable que esta premisa de mi ex no sea válida…. ¿Qué opinas tú?)

Tal vez haya sido un error, no lo sé, el tiempo lo dirá, pero acá está la historia por la que lo dudo:

Resulta que 2 partes (dígamos, Bill y Steve ^_^) están involucradas en un posible negocio, yo tengo contacto con las 2, Bill me propone algo el martes, que al parecer va a ser de mutuo beneficio para ambos pero a la final es una gran oportunidad para mí.

Hablo con Steve y le digo, ve, me dijeron esto, aunque sé que no es lo mejor para el negocio, pero, ellos están obstinados en su ideal.

El miércoles, Steve y Bill hablan, el jueves Bill me dice, sabes que resolví ciertas cosas internas y el panorama ha cambiado y ahora Steve es mi portavoz.

Cuando escuché esto, mi sangre empezó a hervir; y no por cualquier oportunidad que pudo ser pero no fue, sino más bien por la incapacidad de Bill para decirme: lo mejor para este negocio es que tu no tengas protagonismo en él (cosa que es completamente cierta).

En ese momento, decidí que Bill entra en mi lista de personas en las que no se puede confiar, con las que nunca armaría un negocio y con las que no pienso trabajar.

Otra de las cosas que pensaba era:

De la que me salvé

Hablo con Bill, me dice, ya hablaste con Steve? pero verás que la idea queda en suspenso y tenemos que darle fuerza para el futuro cuando las cosas tengan más sentido y tenemos que reunirnos para definir lo que vamos a hacer y le digo, no te preocupes y no le veo sentido a reunirnos porque ya hablé y seguiré hablando con tu portavoz y con él me entenderé para cualquier cosa.

Cuando cuelgo el teléfono pienso, debería aprender a ser más grosero.

Mi lección del día hasta aquí: ten cuidado con la ambigüedad de los comunicadores y en Bill no confíes.

Explico la situación a dos personas que me dicen:

verás, hay la posibilidad que Bill haya preferido que Steve te explique las cosas porque tal vez él las explica mejor, y Bill no quiere quedar mal o dejar cosas mal dichas.

También queda la posibilidad que Steve le haya dicho a Bill que prefiere ser él quien hable contigo por cuestiones personales y de amistad, y nada de esto tenga que ver con no querer dar la cara sino tratar de no embarrar la situación.

Siempre la perspectiva externa me da una nueva lección:

  • Antes de mandar al carajo, conversa y entiende los motivos.

Por otro lado, mis lecciones son:

  • Ten mucho cuidado con la forma en que dices las cosas, porque una oración (Steve es nuestro portavoz) puede hacer que las personas entiendan una cosa distinta de la que pretendiste comunicar; (en este caso, que yo piense que Bill es una persona en la que no puedo confiar porque no es capaz de decirme las cosas de frente).
  • Si sacas conclusiones sin hablar y preguntar a las personas por sus motivos…. estás cayendo en una contradicción: no estás diciendo la verdad.
  • Ni la estás averiguando.

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En el día a día de  nuestras empresas (o actividades), resolviendo problemas, reduciendo costos, siendo más productivos, apagando incendios, contratando reemplazos, etc, etc, etc; olvidamos nuestra razón de ser en el mundo, que según yo puede simplificarse en 2 grandes objetivos:

  1. Cambiarlo.
  2. Ser espectaculares! Crear grandes, coloridas y hermosas experiencias para las personas que hacen negocios con nosotros (nuestros clientes).

Por supuesto, cada empresa, define su propia misión; pero, si está alejada de estos 2 parámetros, esa misión no inspira y el trabajo y los negocios pierden esa pasión y energía que es lo que nos ha enamorado a muchos.

Cuando olvidamos nuestra misión, nos desconectamos de nuestra gente y en esta desconexión empezamos a tomar decisiones a ciegas, diciendo cosas como:

  • Sí sí súbele nomás un poco el precio
  • Redúcele el precio,
  • Hagámoslo rojo,
  • Quiero una línea verde,
  • Quitémosle eso,

o

  • Cambiemos la mayonesa

o

  • No le hagas el huequito en el sachet de la mayonesa.

Es difícil enfocarnos en lo que realmente importa, por eso es importante recordarnos nuestra misión en todo momento en todo momento, y de todas las formas posibles, por ejemplo:

  • Haciendo reuniones dedicadas únicamente a nuestra misión,
  • Comunicándola una y otra vez a la mayor cantidad de personas,
  • Construyendo historias a su alrededor,
  • Premiando a los que la viven,
  • Castigando a los que la irrespetan,
  • Preguntándoles a nuestros clientes si creen que la estamos viviendo,
  • Comunicándoles los cambios que vamos a hacer y si creen que nos ayudarán a hacer de su vida y sus experiencias con nosotros espectaculares

McDonalds, al parecer ha olvidado  lo que es realmente importante (en mi humilde opinión).

Tal vez sea una cuestión de visión; sigo sosteniendo que McDonalds era una empresa más linda y calurosa en las épocas del “Nos encanta verte sonreír”, que en las del “Me Encanta”…. pero;

tema de otra conversación.

:)

Antes de contar mi historia del día de hoy, empezaré acotando mi plan de vida sana; que consiste en trabajar de manera inteligente 6 días por semana y dejar la inteligencia por un día; no sé porqué ese día casi siempre cae en jueves.
Hoy es jueves.
Así que es poca la inteligencia del cuerpo que cargo hoy, así que me dispuse a destrozarle a mi sistema digestivo con un cuarto de libra con queso y entré a McDonalds, y noté que la encargada del piso estaba moviendo todo el bote de la mayonesa; y no había (Me confesaré fanático asérrimo de la peligrosa mayonesa) entonces me acerco y le pregunto; ¿van a ponerla? y me dice sabe que ahurita no, va a tomar tiempo, pero en la caja puede pedir un sachet de mayonesa, a lo que yo pregunté, la amarilla y me dijo sip, la de los andes (una marca de acá) a lo que dije gracias y salí a Burger King.
Unas cuantas semanas antes en el mismo McDonalds del mismo lugar, a la misma hora, descubrí esta nueva mayonesa que se habían contratado “muy brillantemente” los panas que no solamente no era la famosisima Real Mayonnaise, sino que también tenía la complicación que, muy probablemente, algún tipo muy inteligente de costos o de producción dijo, nos ahorraremos mucha plata si le dejamos de hacer el típico huequito que se le hace a un lado para que la gente abra rápido y lo que ví y viví fue un show.
Pasé más de 7 minutos tratando de abrir la puerca mayonesa y no lo lograba, claro, debí levantarme a reclamar, (no sé porqué no lo hice?) pero saqué el objeto más cortopunzante que encontré (patético para mi índice de maldad, un esfero de aluminio) y peleando con el esfero logré abrir la mayonesa.
Cuando ví a mi alrededore, noté que las demás personas tenían el mismo lío que yo, pero dientes más hábiles, lograban abrir su sachet, sin demasiadas molestias.
Entonces pensaba, esto está mal y a pesar de ser McDonalds una de las empresas que más apreciaba (a pesar de toda la chatarra que venden, más por haber logrado esa perfección en los procesos) empecé a notar que el gerente era desmedidamente gordo y que si seguía comiendo por ahí iba a terminar así y que había par manchas en el piso y un montooooon de cosas que decidí no ver antes por mi cariño a McDonalds; todo por un pequeñísimo detalle: la mayonesa.
Por momentos, dentro de nuestra actividad nos metemos en el día a día de manera tan fuerte que nos olvidamos que nuestra razón de ser en el mundo es básicamente llenar y servir a nuestros clientes, no reducir costos; mientras más metidos estamos en nuestra actividad más arbitrario puede volverse nuestro accionar: expresiones tipo:
Si sí súbele nomás un poco o
Redúcele el precio
Muévele a la derecha
Hagámoslo Rojo
Cambiemos la mayonesa
No le hagas el huequito
Es súper difícil enfocarnos en lo que realmente importa y al parecer McDonalds, por lo menos para la opinión de este humilde servidor lo ha olvidado.
Probablemente sea debido al cambio en su visión; sigo sosteniendo que McDonalds era una empresa más linda y calurosa en las épocas del Nos encanta verte sonreír, que en las del Me encanta…. pero, tema de otro post.

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Antes de empezar, acotaré que  mi plan de vida sana consiste en comer inteligententemente 6 días por semana y  el día 7  dedicarme a los excesos. Ese día como estupideces por montones; en teoría el plan es terminar tan lleno y harto de la comida chatarra que no querré saber nada de ella por una semana (en teoría suena bien, no siempre funciona así, pero bueno…)

Uno de esos días decidí destrozarle a mi sistema digestivo con un cuarto de libra con queso y cuando entré a McDonalds noté que la encargada del piso estaba moviendo todo el bote de la mayonesa (de la que me confesaré fanático asérrimo, aunque sé que es un pequeño veneno :s ) porque estaba vacío; me acerco y pregunto; ¿van a llenarlo?, me responde no ahora, va a tomar tiempo, pero que en la caja puede pedir un sachet de mayonesa, a lo que yo pregunté: de la amarilla? me respondió: sí; la de los andes (una marca de acá) a lo que dije gracias y salí a Burger King; pedí uno de sus combos con papas, cola y hamburguesa que no estaba fea.

Era la primera vez que entraba ahí sólo; la verdad siempre renegaba del rey de las hamburguesas, por mi cariño a McDonalds.

Pero las cosas cambian al parecer.

Todo empezó unas semanas antes cuando en el mismo McDonalds del mismo lugar, a la misma hora, descubrí esta nueva mayonesa (la amarilla que le digo yo) que la empresa eligió para reemplazar “muy brillantemente” a la  famosisima Real Mayonnaise, (eso solo ya me resultó MUY molesto, pero, no fue lo peor: Esta mayonesa amarilla tenía una grave complicación: era virtualmente imposible de abrir).

Imagino entonces que, muy probablemente, algún tipo muy inteligente encargado de reducir costos u optimizar la producción dijo: ahorraremos un poco de dinero si no hacemos el huequito para que pueda abrirse el sachet.

Gracias a esa acotación, lo que ví y viví fue un show.

Pasé más de 7 minutos tratando de abrir la puerca mayonesa y no lo lograba, saqué el objeto más cortopunzante que encontré en mi mochila (patético para mi índice de maldad, un esfero de aluminio) y peleando peleando, logré abrirla.

Cuando ví a mi alrededor, noté que las demás personas tenían el mismo lío que yo, pero, ellos tenían dientes  hábiles, abrían su sachet, sin tantas peleas (como yo).

Pero con molestias, eso sí.

Entonces pensaba, esto está mal y a pesar de ser McDonalds es una de las que más apreciaba (no  por toda la chatarra que venden, sino más bien por la fascinación que me despiertan las empresas que logran algo único; en este caso la virtual perfección en los procesos) empecé a ver todas las cosas molestas y preocupantes; por ejemplo, noté que el gerente era desmedidamente gordo y que si comía muchas hamburguesas iba a terminar exactamente igual; también, que había un par manchas en el piso, que los cajeros no sonreían, hacía mucho calor, la silla no era lo suficientemente cómoda y muchas otras cosas que decidí no ver antes por el cariño que sentía.

Todo por dos pequeñísimos detalles:

1) Cambiar la mayonesa.

2) Elegir una que no tiene hueco en el sachet.

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