Recuerda que hay un mundo inmenso ahí afuera

¿Haz escuchado la expresión pez grande en estanque pequeño?

¿Te has sentido así?

Uno de mis profesores lo describía muy inteligentemente: La sociedad de los bombos mutuos.

Se refería a la comunidad de poetas de acá de mi ciudad; se reunen constantemente en un café o una cantina y se turnan para leer su poesía.

Este es el trato:

Cuando tu leas la tuya yo te voy a aplaudir; con la condición de que cuando yo lea la mía tu me aplaudas a mí.

Estas sociedades de poetas de acá resultan tener una fraternidad envidiable, se emborrachan infaltablemente cada semana, se conoce bastante y en cada reunión el grupo se expande; resulta demasiado cómodo para ellos.

El problema es que la prducción local de poetas y de libros de poesía es (en la mayoría de los casos) de pésima calidad.

Ese es el problema con la sociedad de los bombos mutuos, te hace sentir:

  • Demasiado cómodo,
  • Demasiado tranquilo,
  • No te exige mejorar.

Pero, ¿porqué nos unimos a los bombos mutuos?

Es una cuestión de naturaleza humana.

El motivo más importante por el que logramos evolucionar para ser la especie dominante de este planeta es nuestra capacidad de asociación: somos sociales por naturaleza.

Cuando crecimos nos unimos a una escuela, a un colegio: mientras más nos conocían, mientras más amigos teníamos, más necesitábamos sentirnos parte de un grupo, de una sociedad de amigos.

A la final, la recompensa de tener grandes amistades, la tranquilidad de estar protegido siempre ha sido algo que nos ayuda a sentirnos mejor.

No me malinterpretes, no creo que esté mal, es más si tienes muchos y buenos amigos, eres una persona con mucha suerte, pero…

¿Qué pasa cuando se trata de tu crecimiento profesional?

Te pongo un ejemplo. Esta vez personal.

Tengo 2 pasiones en mi vida;

  • Amo el cine,
  • Amo mi trabajo: marketing digital.

En los temas de cine, soy un fanático, nada más.

Miro, lloro, me emociono, hablo con mis amigos, les hablo de la luz, de lo interesante que es el guión, de lo bueno que es el director y, casi siempre, ellos asienten y tienen sus impresiones y yo asiento.

Bombos mutuos.

Y aquí no hace daño: ninguno de nosotros se dedica a eso.

Ni tiene planes de hacerlo, al menos por lo pronto.

Pero, mi trabajo es de marketing digital; y, con lo nueva que es la profesión, hay mucha gente que dice babosadas por ahí (espero, sinceramente no ser uno de ellos; los resultados lo dirán) y aquí:

  • No puedo ser complaciente,
  • No puedo sentirme excesivamente cómodo,
  • No puedo dejar de crecer.

En este caso, es indispensable mirar el lado malo:

  • Mirar en qué estoy fallando,
  • En qué fallan mis compañeros,
  • Mis jefes,
  • Mis proveedores

Sin sentir el temor de que ellos, en un futuro tendrán que corregirme a mí.

Si mis acciones se guían con la mentalidad de los bombos mutuos, me quedaré sin trabajo pronto.

Porque mi ecuación de valor está en conseguir resultados.

Por eso recibo mi sueldo.

Pero si no me perfecciono día a día, si dejo de entregar resultados, es fácil que mi jefe deje de firmar mis cheques.

El mundo es inmenso afuera

Aunque, soy valiosos para la gente de mi entorno, sé que,  mientras más me acerco al norte,  a los mercados desarrollados, más disminuyo mi valía.

Si dejo que mi grupo más cercano me eche bombos, esperando que yo les eche bombos a ellos, simplemente, a la vuelta de unos pocos años, vamos a desaparecer.

Es cuestión de supervivencia

Este en un mercado global, recuérdalo.

No es importante que seas lo suficientemente bueno para tu entorno; necesitas ser mejor.

Mira a los mejores del mundo, mira lo que ellos lograron; compárate con ellos.

Es mucho más valioso que compararte con lo que ahora haz logrado.

O con lo que la gente a tu alrededor, que te mira con admiración ha logrado.

Una persona hace la diferencia

Tal vez no lo sabes, pero, puede que hayas cambiado la vida de muchas personas.

Tal vez no lo saben, pero puede que algunas personas hayan cambiado tu vida.

Eso me pasó a mí; una persona cambió totalmente mi vida y, lo más probable es que ni siquiera sepa que existo; déjame contarte la historia.

A los 19 años conocí a  Kurt Von Lippke. Él iniciaba una empresa que se llama Telemka.

Su visión: financiar con la  distribución de planes de telefonía celular para Bellsouth (ahora Movistar), su incursión en la industria telemática (era el año 1.999; casi nadie entendía ni siquiera de qué se trataba).

Hablaba con mucha pasión y

Su visión me resultó inspiradora.

Cuando entrabas a trabajar en su empresas, iniciabas con una capacitación de 4 días en la que Kurt te enseñaba uno de sus roles de pago con una altísima cantidad de dinero y decía:

Yo quiero replicar esto, para muchas personas acá.

Todos nos quedábamos con los ojos bien abiertos y unas ganas impresionantes de salir a trabajar ya.

Kurt era un hombre muy fino, usaba siempre tirantes y vestía con trajes oscuros.

Un gran vendedor, siempre tenía una sonrisa escondida, muy serio y siempre tenía una palabra de auxilio y de aliento.

Su forma de liderar se convirtió para mí en un modelo de liderazgo:

  • Dejando las cosas en claro siempre,
  • Comunicando exactamente lo que está sucediendo.
  • Corrigiendo, si es necesario, en términos fuertes lo que no está funcionando bien
  • Alentando, inspirando a su equipo, todo momento que sea posible.

Lo que me impresionó de Kurt siempre fue su visión, su pasión: él siempre fue un soñador y transmitía ese sueño a todas las personas con las que hablaba

Para mí, esa fue la inspiración para trabajar con él.

Kurt nos habló muy seguido de sus hábitos y de los libros que deberíamos leer, de las cosas que deberíamos aprender, después de sus charlas inicié con la lectura de libros que me parecían realmente aburridos al ver sus tapas:

  • Los de negocios,
  • Marketing,
  • Ventas,
  • Liderazgo.

Inspirado por él, encontré  algunos de los libros que cambiarían mi perspectiva completamente, como:

  • En busca del Woow, de Tom Peters,
  • La serie de Padre Rico Padre Pobre de Robert Kiyosaki,
  • Los entrenamientos de Tony Robbins.
  • Después, Helado de Albondigas de Seth Godin
  • Piense y hágase Rico de Napoleón Hill,
  • y muchos otros.

El cambio:

Mi vida, mi perspectiva, cambiaron completamente el poco tiempo que compartí con Kurt.

Dejó de interesarme ser el hombre más loco del planeta perdiendo el tiempo en el alcohol o en acciones sin propósito o hacerme millonario de la noche a la mañana de quién sabe qué forma.

Ahora, tenía el nuevo plan definido: consagrarme al emprendimiento, encontrar la manera de crear grandes empresas con sistemas, sensuales, divertidos, eficientes y simples.

Me consagré, entonces, a entender como funcionan:

  • El emprendimiento,
  • El liderazgo,
  • El crecimiento personal
  • Los negocios,
  • Las empresas

Eso formó lo que soy ahora, a lo que me dedico ahora.

Todo empezó con un hombre, Kurt Von Lippke, de él no he sabido nada (al punto en que paro de escribir un momento para googlearlo a ver si aparece algo y al parecer hay alguien que tiene algo que ver con el gobierno del mismo nombre, si no es él… Actualización: encontré su pefil en Facebook)… sería inteligente de mi parte saber qué ha sucedido con él y hacerlo parte de mi universidad personal, la que he descuidado de manera horrible.

Todos tenemos la oportunidad de influir en alguien sin siquiera saberlo.

Todo es cuestión de comprometerse con una idea o un sueño y sudar y sangrar (si es necesario) para alcanzarlo en todo momento, manteniendo siempre la fuerza que hace falta para seguir sonriendo aunque todo sale mal.

Ahora entiendo que si me mantengo enfocado en quien quiero ser, en la visión que tengo, en lo que quiero construir, en el peor escenario alguien se sentirá motivado y probablemente cambie su vida gracias a mí.

y yo no lo sepa,

Probablemente, muchos años después, haga un post en su blog sobre mí….

y para mí será un honor.