En el día a día de nuestras empresas (o actividades), resolviendo problemas, reduciendo costos, siendo más productivos, apagando incendios, contratando reemplazos, etc, etc, etc; olvidamos nuestra razón de ser en el mundo, que según yo puede simplificarse en 2 grandes objetivos:
- Cambiarlo.
- Ser espectaculares! Crear grandes, coloridas y hermosas experiencias para las personas que hacen negocios con nosotros (nuestros clientes).
Por supuesto, cada empresa, define su propia misión; pero, si está alejada de estos 2 parámetros, esa misión no inspira y el trabajo y los negocios pierden esa pasión y energía que es lo que nos ha enamorado a muchos.
Cuando olvidamos nuestra misión, nos desconectamos de nuestra gente y en esta desconexión empezamos a tomar decisiones a ciegas, diciendo cosas como:
- Sí sí súbele nomás un poco el precio
- Redúcele el precio,
- Hagámoslo rojo,
- Quiero una línea verde,
- Quitémosle eso,
o
- Cambiemos la mayonesa
o
- No le hagas el huequito en el sachet de la mayonesa.
Es difícil enfocarnos en lo que realmente importa, por eso es importante recordarnos nuestra misión en todo momento en todo momento, y de todas las formas posibles, por ejemplo:
- Haciendo reuniones dedicadas únicamente a nuestra misión,
- Comunicándola una y otra vez a la mayor cantidad de personas,
- Construyendo historias a su alrededor,
- Premiando a los que la viven,
- Castigando a los que la irrespetan,
- Preguntándoles a nuestros clientes si creen que la estamos viviendo,
- Comunicándoles los cambios que vamos a hacer y si creen que nos ayudarán a hacer de su vida y sus experiencias con nosotros espectaculares
McDonalds, al parecer ha olvidado lo que es realmente importante (en mi humilde opinión).
Tal vez sea una cuestión de visión; sigo sosteniendo que McDonalds era una empresa más linda y calurosa en las épocas del “Nos encanta verte sonreír”, que en las del “Me Encanta”…. pero;
tema de otra conversación.